Embarazo, un viaje de liberación y empoderamiento

Llevo casi un mes sin escribir, me he mantenido en silencio, introspectiva; curioseando en mi cuerpo y mi potente conexión con la naturaleza que está marcando mis ciclos. Como la luna que hace 3 semanas con su gran redondez y brillo me despedía de Barcelona sonriéndome en mi regreso a casa, y que fue la misma que 2 años atrás inició todo, cuando me miraba con picardía y complicidad mientras mi cuerpo y el de Claudio creaban con pasión la vida de nuestra hija. Tengo la sensación, mejor dicho la certeza, de que la luna me regaló estos 24 meses de viaje al centro de mi ser y como quien supera una prueba de manera heroica, ahora regreso a casa más agradecida, fuerte y sabía. Si, así me siento.

Hoy 30 de noviembre celebro 2 años de haber descubierto la mágica noticia que revolucionó mi vida: mi embarazo. Hoy he querido escribir porque esta fecha me remueve, me alegra el corazón, y me inspira. Porque estar embarazada y dar a luz a mi hija me ha llevado al reencuentro conmigo, con mi poder que había olvidado, ha sido liberación y empoderamiento. Porque después del camino que he recorrido, como mujer y como madre, me miro y me vivo diferente y a través de las mujeres a las que he acompañado con mis clases de yoga me doy cuenta que no encuentro otro ser más potente, sensual y salvaje que una mujer embarazada. ¡Una verdadera diosa que ha transformado su pasión y su fuego interior en vida! Que ha plantado en su propio vientre la semilla de una nueva oportunidad para renacer y liberarse. Reencontrarse y sanarse.

¿Por qué escribo esto? Porque creo que esta es una verdad que pasa a muchas mujeres pero que se escucha poco y creo que toda mujer merece resignificar su embarazo y reencontrarse. Pero tristemente, de manera consciente o no, en nuestra cultura embarazarse es prácticamente sólo un “requisito” más en la lista de demandas que hay que cumplir sólo porque sí: porque los papás ya quieren ser abuelos, porque ya nos casamos y ahora toca, porque los bebés llenan de ilusión y ternura ¿no?. Porque hablamos del embarazo como una etapa de ilusión, amor y ternura, pero que puede amargarse porque está llena de hormonas que te hacen cambiar de humor y llorar por todo, tener achaques por aquí y por allá, además de un cuerpo que engorda, se hincha y duele. Porque entre el trabajo y nuestras mil responsabilidades dedicamos poco tiempo para sentir nuestro cuerpo y a nuestro bebé,  como si estar embarazada de este ser fuera algo que sucediera dos veces. Porque olvidamos sentirnos, vivirnos y saborearnos en este cuerpo que cambia y nos transforma, como mujeres y como madres. Olvidamos que somos goce y que nuestro cuerpo está viviendo el placer de crear vida ¡CREAR VIDA! ¿te das cuenta? Es mágico y trascendental. Creo que el embarazo es como vivir un orgasmo, una sensación placentera que quieres que inunde cada célula de tu cuerpo, que te renueva y te llena de vida. No es sólo poner las semillas a que germinen por si solas, es experienciar en tus entrañas la creación de esa vida, saber que en tu interior late su corazón, sentir sus movimientos, saber que ese bebé danza en tu vientre y se alegra al escuchar tu voz. ¡Es sentir el placer de reconocerte esta diosa creando vida! ¿Por qué lo damos por sentado?

¿Alguna vez te has preguntado porque las mujeres tenemos el deseo de embarazarnos? Yo sí y no creo que sea sólo porque físicamente podemos o porque tenemos que preservar la especie. Pienso que el deseo de embarazarnos es un llamado: es nuestra sabiduría ancestral y salvaje accionándonos como he dicho antes para nuestro encuentro, nuestra liberación y empoderamiento. ¿Te das cuenta de cuanta magia y conocimiento estamos hechas? Somos tan sabias que nuestros cuerpos son cíclicos y el embarazo es el estadio más potente en el que como flores nos abrimos en cada poro de nuestro ser, donde esos llantos y risas repentinas son el reflejo de que estamos más conectadas con nuestro cuerpo y sensaciones, para que así no solamente escuchemos nuestra verdad, respetemos nuestros ritmos y sigamos nuestro camino, sino también para que vivamos más conectadas con nuestros bebés que son sabiduría y sensaciones, igual que nosotras.

¿Y si cambias tu mirada y vas más profundo en tu interior a ese lugar donde un cordón infinito te une al universo, a tus ancestros y al bebé que hay dentro de ti?. ¿Si en tu vida ajetreada te detienes y cada día te dedicas un tiempo largo en el que sólo sientas el calor de tus dedos acariciando tu barriga?. ¿Y si le cantas a la vida sintiendo la vibración de tu voz en tu pecho mientras la visualizas como la música de tu bebé?. ¿Y si bailas y sientes el goce de tus curvas y el placer de tu bebé en tu vientre?. ¿Y si te detienes a maravillarte porque eres un milagro y has transformado tu pasión en la vida que llevas en tu ser? ¿Y si al mirarte en el espejo no solo ves a la mujer si no a la DIOSA que eres?

Deja que tus aguas te guíen, no pienses, sólo siente. Honra a este bebé que te regala la oportunidad de convertirte en madre y con ello llevarte al centro de tu ser.

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